¿Por qué la sanidad animal?

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Jornada de vacunación animal , Foto : Evaristo Pérez.
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Si un animal comparte un espacio físico con los humanos en el hogar, debe estar en óptimas condiciones de salud, pues hay unas enfermedades que se transmiten de múltiples maneras a los humanos conocidas como zoonosis. También sucede con algunos parásitos muy molestosos y perjudiciales; de allí el cuidado, la prevención, y la visita al veterinario en el menor síntoma que se presente.

Como en los seres humanos la vacunación ha sido de las mejores herramientas para el control de enfermedades víricas, aunque algunas como la rabia es obligatoria, la mayoría son de opción voluntaria, siendo el propietario asesorado por los servicios veterinarios, quien toma la decisión de vacunar o no y asume el coste vacunal correspondiente. Jorge Guardia, Médico Veterinario de la Umata de la localidad, manifiesta: “No debemos esperar las Brigadas para vacunar, sino que en las casas le cumplan con las vacunas y las vitaminas en el lapso de tiempo que lleva un plan de vacunación que comienza desde el mes y medio de edad”. Estos protocolos deben entenderse desde una triple perspectiva: la protección de los propietarios y el resto de los humanos que conviven con estos animales, el control de los niveles de enfermedad dentro de la población de esa especie, y la salvaguarda de la salud y de la calidad de vida de ese individuo en particular.

Cabe destacar dos categorías de enfermedades frente a las cuales se vacunan perros y gatos: las esenciales en la que la recomendación es vacunar de manera estricta a todos los animales, y en algunos casos, como la rabia, es de obligatorio cumplimiento; y las no esenciales en las que es recomendable vacunar si el animal forma parte  de un grupo de riesgo concreto, son altamente contagiosas y  fugazmente  mortales. El médico veterinario, Jorge Guardia, recomienda que a partir del mes y medio de nacido se aplica la vacuna de la Parvovirosis Canina, la de la Rabia que se regala y la del Moquillo Hepatitis Leptospirosis que la pueden aplicar los dueños.

Otra anomalía muy frecuente son los parásitos, en menor o mayor medida conocidos y se clasifican en internos y externos. Los internos que mas conocemos son las lombrices y las tenias. Pero hay otros que viven en células sanguíneas o también en el intestino, y que, por su pequeño tamaño o su localización, no son tan conocidos. Las lombrices son gusanos redondos que se asemejan un cordón, la mayoría viven en el intestino, provocando adelgazamiento, diarreas, vómitos, pérdida de peso, hinchazón del abdomen y pelaje sin brillo. Las tenias son gusanos planos, parecidos a una cinta, y producen síntomas similares a las lombrices intestinales. Otro que se multiplica en el intestino, no solo en los animales de compañía, sino también en el de las personas, es el que produce la Toxoplasmosis, normalmente sin síntomas, pero en determinados casos como la gestación o embarazo en el caso de las mujeres puede producir daños importantes. Otros parásitos internos viven en los glóbulos blancos de la sangre, como la Leishmania, que se transmite por un mosquito.

Entre los parásitos externos más comunes están las pulgas y las garrapatas. Las pulgas son unos insectos de pequeño tamaño, pero visibles, y de color rojizo o negro que se alimentan de sangre; producen mucho picor generando en algunos animales una Dermatitis alérgica. Las Garrapatas son arácnidos que pueden ser blandos o duros. Las duras son las mas comunes en los animales de compañía, estas a diferencia de las pulgas se mantienen quietas en un solo punto de la piel, fijando su potente boca alimentándose de sangre. En este extenso grupo encontramos los diferentes tipos de ácaros, que pueden transmitirse a las personas, por lo que su control debe ser muy estricto y los piojos también llamados “caspa andante” por su semejanza con pequeñas partículas de caspa amarillenta que se mueven.

Entre enfermedades zoonóticas y parásitos se mueven nuestros animales de compañía, queremos destacar que el mejor tratamiento es la prevención, por eso hay que consultar el veterinario, cumplir al pie de la letra el plan de vacunación, darles una buena alimentación y mantenerlos en lugares higiénicos.