El último golpe de las persianas y la difunta economía del Bajo Cauca

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 “No puedes escoger si serás lastimado en este mundo, pero sí puedes decidir quién te lastima” John Green.

Caucasia y Bajo Cauca han sido objeto de hechos noticiosos en los últimos meses, pero, lamentablemente, ninguno de los acontecimientos narrados dice algo positivo que por lo menos ayude a la región a levantarse del piso, después de semejante noqueada.

Hoy, situaciones como el conflicto armado, Hidroituango y la desigualdad social, amenazan con dar el último zarpazo y privar de esperanza a todo un pueblo. El tercer planteamiento, aunque poco mencionado, tiene mucho que ver con la problemática central de Bajo Cauca, la cual se vuelve un poco difícil de interpretar, debido a que no se sabe si realmente fuimos olvidados, o si aquél apoyo humanitario también quedó represado en algún lugar, igual que el río.

Lo cierto es que, debido a todos los rumores que hemos llegado a escuchar y difundir inconscientemente a través de redes sociales, generó un gran temor en empresarios, inversionistas y programas de cooperación, tanto así que, en menos de lo pensado, emprendieron su huida. ¿Sabe usted a dónde fueron? Díganles que vuelvan, sin mente. Quizás lo dejen en visto.

Para nadie es un secreto que la situación se volvió bastante compleja en el territorio nacional, pero Bajo Cauca es la región donde ni siquiera los hermanos necesitados de Venezuela ven un futuro, ¡qué barbaridad! Todo empeoró y desde entonces, no ha habido una respuesta cercana a nuestra verdadera problemática, tal como lo evidencia el portal noticioso “Sinergia Informativa”, titulando hace poco: “1.000 SOLDADOS MÁS PARA EL BAJO CAUCA DE ANTIOQUIA.” http://www.sinergiainformativa.com.co/1-000-soldados-mas-para-el-bajo-cauca-de-antioquia/.

En todo caso, se vuelve bastante irónico el hecho de contar con más soldados que comerciantes. ¿Acaso no era Caucasia la capital del comercio y el rebusque? Hace poco más de un mes algunos negocios bajaron sus persianas, no hubo nada más que hacer. Nadie conoce la suerte de aquella planta de trabajadores que dependían de éstos negocios para llevar el pan a su casa. Tampoco se conoce el transcurrir de la señora que le quedaba más cómodo acudir al negocio de la esquina para comprar su desayuno, pero que ahora, aparte de pagar transporte, le toca sacar para el iva y el valor de todas las bolsas que consuma.

La difícil situación que afronta Caucasia ha obligado no solamente a comerciantes, sino a la población en general a buscar otras alternativas que les ayuden a mejorar sus ingresos. Lo complicado del asunto, es que, si en Caucasia, pese a ser la capital se presenta una crisis de ésta magnitud, ¿cuál será la suerte de municipios como Tarazá, Nechí, Cáceres o Zaragoza? Ahora, sus corregimientos y veredas ¿cómo están haciendo para sobrevivir a ésta imposición maquiavélica?

Literalmente, la gente muere de hambre, los hogares se destruyen, los estudiantes desertan de su academia para ayudar en la casa y, la delincuencia acecha y se da el lujo de escoger a los incautos. Vale mencionar que muchas personas se han visto obligadas a deshacerse de sus bienes y comerse esa platica. La mayoría desea vender sus propiedades, pero ni siquiera eso pueden hacer, ¿quién va a dar un peso por una casa en Caucasia o cualquier otro municipio en la ribera del Cauca?

Existen fuentes que evidencian un desplazamiento masivo y no precisamente por el conflicto, sino por el miedo a sucumbir en una región a la que le quitaron sus principales arterias económicas: minería, pesca y actividades relacionadas con la agricultura. Así lo relatan los medios de comunicación en sus titulares: http://caracol.com.co/emisora/2019/03/06/medellin/1551892442_355338.html

A manera de conclusión, no estaría de más si pensar en que, ojalá haya por lo menos un doliente de toda ésta desgracia, porque es evidente que muchos se acercarán por éstos lares a comprar conciencia, pero sólo dejarán parte de su alcancía y se esfuman hasta no pasados cuatro (4) años. 

Adicionalmente, agrego una pequeña sugerencia:

Hasta la fecha, solo se habla del vecino, homicidios, chisme y algo más que eso, pero, ¿dónde están los medios abstractos y civilizados que replican la verdadera problemática del territorio? Es cierto que nuestro río Cauca es el principal testigo de la muerte, pero afuera de éste hay personas que no le ven sentido a la vida y se la quitan, ¿qué podemos hacer para evaluar la situación y plantear posibles soluciones al siniestro? Pareciera que la guerra de “likes” es otro problema que se debe erradicar por completo.

POR: Keimer Oquendo Argel