Córdoba no aprende, voto se cotiza a cien mil pesos

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Por más escándalos que se susciten de la pandemia que atraviesa el país corrupto, en Córdoba la cotización del voto no bajó,  las alianzas,  los pactos, acuerdos que se suscriben en la clandestinidad de las reuniones de las que lastimosamente no hay pruebas, audios o documentación que verifique que es cierto, determinan que el voto hoy cuesta 100 mil pesos en la mayoría del territorio.

El sistema esta creado para eso, todo está sujeto a un esquema estructural basado en el capitalismo político, de nada han valido las malas experiencias, los escándalos de corrupción que han golpeado el departamento; el arrepentimiento sometimiento a la justicia de Alejandro Lyons no han servido de nada, el mensaje enviado a recomponer conductas legalmente delictivas fundamentadas en la extrema ambición y la cultura de la normalidad de las coimas persiste. Los que quedan no escuchan, su aprendizaje es nulo siguiendo el camino lujurioso del poder enfermizo. Tristemente de esos pactos donde se negocia la votación no hay pruebas, y los testigos son esbirros del sistema, son el estado primario de la política de estómago, el hambre que azota la región es símil a un Virreinato, tienen en el municipio o departamento secuestrados a los pobladores, amarrados a la burocracia, al contratico, a la orden de servicio, su caja menor de los planes de prevención en salud y las macro obras que pueden ejecutar.

El lenguaje burlesco del teatro de circo. Bufones y payasos se jactan las risas en su hábitat clientelista, esperando que el público asistente llegue a ver el espectáculo más normal de la corrupción. Aspirantes a Senadores y Representantes a la Cámara son sus nuevos clientes, negocian el caudal en cada municipio y al verlos llegar es como si llegara el Niño Dios pero vestido de diablo, 12  mil votos son puestos en la bolsa de la corrupción tazados a 100 mil pesos, mil 200 millones de pesos. Unos 400 mil dólares es la puja inicial para negociar, allí empieza la función donde el teatro lleno como mercancía son puestos al mejor postor cada voto ciudadano en una región.

Estamos muy lejos de encontrar esa equidad, los aspirantes en un 90% son los mismos, el ADN No cambió, eso denota el idealismo de un pueblo acostumbrado a votar por obligación, encarcelado en la jaula de los leones a merced de un pedazo de carne, o que sean presa del Rey, La cultura facilista de una democracia fallida conlleva al pueblo a elegir sus verdugos, la vergüenza desapareció y con desparpajo piden sin ruborizarte 100 mil pesos, es el precio para  ser Congresista.

Por Victorino Gasparín, vía la Lengua Caribe