Accidentalidad en moto, un problema social y económico de gran magnitud

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Foto: Vanguardia Liberal
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En promedio, la reclamación diaria vía SOAT por accidentalidad de motos ascenderá a 756 millones de pesos diarios en Medellín para el 2017 y el valor anual esperado de atención médica por accidentalidad de motos vía SOAT durante el presente año, en los diferentes centros de atención en la capital antioqueña podría estar alrededor de 276.000 millones de pesos y en un escenario adverso esta cifra podría ascender a 853.000 millones.

Así lo dio a conocer un trabajo de investigación realizado por los docentes Jorge Aníbal Restrepo Morales del Tecnológico de Antioquia y Santiago Medina Hurtado de la Universidad Nacional de Colombia; y la estudiante Juliana Vallejo Mesa, de este último centro de educación superior, quienes analizaron la accidentalidad del Hospital Universitario San Vicente Fundación de Medellín, durante el período 2012-2013, con el fin de estimar las reclamaciones vía SOAT por accidentes de motos a nivel de ciudad en 2017. La estimación se realizó aplicando métodos actuariales para la cuantificación económica de riesgos operativos, que permiten simular las frecuencias y la severidad de los accidentes.

Si bien, las cifras estimadas sólo corresponden a la atención de accidentes de motos vía SOAT, el estudio deja por fuera la estimación de las pérdidas económicas presentadas en los casos de muertes que durante el 2016 dejaron 6.800 víctimas fatales en todo el país según cifras preliminares del Observatorio de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV), entidad adscrita al Ministerio de Transporte, siendo ésta la más alta desde el año 2000. Sin embargo, como los muestran las cifras de lo corrido del 2017 la tendencia no para de crecer.

El indicador es señal del problema social que existe, de ahí el propósito y la importancia de la investigación. “Se muestra lo delicado del problema y la necesidad del desarrollo de estrategias y políticas que permitan controlar la accidentalidad”, según lo expresa Restrepo Morales, quien es ingeniero Administrador, con maestría en Administración y doctorado en Economía y líder del grupo de investigación RED del TdeA.

Los accidentes de tránsito son un mal endémico que representa un problema social, toda vez que un 50% de víctimas —hombres y mujeres— se encuentra en edades que oscilan entre diecinueve y veintisiete años, rango que representa la edad más productiva del individuo con lo cual se genera un alto impacto económico y psicológico, puesto que hay un importante número de víctimas —fatales y no fatales— que difícilmente se reinsertan a la vida social o laboral, debido a las secuelas de las heridas graves sufridas en los miembros. Además, el costo para el sistema de salud de los motociclistas accidentados.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año los accidentes de tránsito causan la muerte de aproximadamente 1,24 millones de personas en todo el mundo y en los países de ingresos bajos y medianos, no obstante tener menos de la mitad de los vehículos del mundo, producen más del 91% de las muertes relacionadas con accidentes de tránsito.

Resulta alarmante que, entre los países de Latinoamérica, Colombia tenga la mayor tasa de mortalidad por cada 10.000 habitantes, seguido de Brasil y en el caso de Medellín se corroboró que la motocicleta es el vehículo más frecuentemente implicado en accidentes de tránsito. “La preocupación es que el problema en Colombia crecerá por las facilidades de adquisición que dan las comercializadoras y la ineficacia de los controles estatales. Aquí emiten una licencia de conducción a cualquier persona sin tener que presentar un examen teórico ni de conducción”, afirma el académico e ingeniero Industrial y doctor en Estadística, Medina Hurtado. Sobre el particular, los investigadores manifiestan que si bien existe el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), es necesario tomar medidas encaminadas a la educación vial y autogestión enfocadas a la prevención de accidentes de tránsito.

En Colombia, en menos de 10 años las motos se convirtieron en el principal medio de transporte. En 2005 solo había en Medellín 139.000 motos matriculadas y en el 2016 pasaron a 710.000; además, se estima que en 2021 esta cifra crezca a 2.200.000 motos circulando por la ciudad según el Área Metropolitana del Valle de Aburrá. Si bien el mercado de motos en el país ha logrado ganar un renglón importante en la economía, trae consigo el flagelo de la accidentalidad, la contaminación y el ruido en las ciudades.

El estudio permitió también cuantificar para el HUSVF los ingresos que por reclamaciones vía SOAT (pérdidas para las compañías de seguros) tendrán para el año 2017. El método permitiría a hospitales realizar la planificación de sus recursos para atender la accidentalidad de motos. En ese sentido, el Hospital puede evaluar las posibilidades de fortalecer, por ejemplo, el servicio de trauma con más disponibilidad de médicos en las madrugadas de sábado y domingo, que son los días en los que se identificó mayor ocurrencia de accidentes en motos.

Los investigadores afirman que los costos de la accidentalidad son más altos ya que el estudio solo se enfocó en la valoración económica de la accidentalidad de motos y dejó por fuera la de las muertes y la accidentalidad de autos.

Por todo ello, puede decirse que, en Colombia, la muerte viaja en moto; un vehículo que dejó de ser artículo suntuario o de hobby. De ahí que, el 5 de junio pasado, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, llamara la atención sobre este problema que crece día tras día y se considera uno de los principales en materia de salud pública en todo el país.

Según la Asociación Colombiana de Vehículos Automotores —Andemos—, el año pasado se vendieron 574.481 motos y para 2017 se estima que sean 597.500 por lo que la tendencia de accidentalidad de conductores y acompañantes es bastante alta y está en ascenso, como lo corrobora el Instituto Nacional de Medicina Legal que sostiene que más de 5 millones y medio de motocicletas surcan las calles y carreteras del país, mientras que las 13 aseguradoras que ofrecen el seguro SOAT padecen el otro coletazo de este grave problema.

Jorge A. Restrepo M. Ph.D.
Docente Investigador
Tecnológico de Antioquia