Sobre manifestaciones, flojera y hecatombe académica: Keimer Oquendo Argel

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Foto utilizada para ilustrar el articulo / lostiempos

Por: KEIMER OQUENDO ARGEL

Una vez más, estudiantes se rajaron en el colegio iniciando el año lectivo. La semana pasada se cumplió la primera fase, atendiendo al calendario académico, el cual está compuesto por cuatro (4) periodos, establecidos por el Sistema Nacional de Educación.

Desde hace un tiempo, la calidad en la educación ha venido presentando fallas de forma y sin fondo. Muchos, ni siquiera alcanzamos a dimensionar cuál es la principal causa que hace quedar como un zapato a instituciones, maestros, a los mismos estudiantes y, sobretodo, a los padres de familia, que trabajan sin descanso para que sus hijos puedan acceder a un “mejor” estilo de vida.

Contexto

Actualmente, existen en Caucasia trece (13) Instituciones Educativas oficiales, cuatro (4) de ellas se encuentran en la zona rural, exactamente en los corregimientos de Cuturú, Cacerí, Margento y Quebradona. Todas las anteriores, acreditadas por el Ministerio de Educación Nacional. No obstante, vale la pena hacer un análisis exhaustivo sobre las barreras que están impidiendo el desarrollo de todo el proceso en estos establecimientos educativos.

Es bastante vergonzoso, triste y preocupante que la mayoría de los alumnos estén perdiendo todas las asignaturas, incluyendo hasta el comportamiento, sin que nadie manifieste su preocupación y ponga una lupa frente a semejante despropósito.

Como en la mayoría de mis artículos, primero vivo la situación, analizo y muchas veces hago público mi punto de vista, buscando precisamente la solución del problema. Sin embargo, en esta oportunidad veo un pesimismo latente por cambiar el actual panorama.  En primera instancia, porque los estudiantes, en su mayoría, son vistos como conejillos de indias, los cuales no tienen forma hallarse a sí mismos en ninguna periferia. ¿Será necesario profundizar?

Tanto los padres de familia, como los profesores tienen una gran responsabilidad, pero hasta la fecha no se ponen de acuerdo y los “pelados” son los que llevan del bulto. La semana pasada pude constatar eso en una de las Instituciones Educativas más calificadas de la región. A manera de ejemplo, una profesora, durante la entrega de boletines, expresó su preocupación, luego llamar en tres oportunidades a una estudiante, quien fuera una de las más fracasadas, con diez materias, más el comportamiento perdido, pero nadie pasó a recoger su desastrosa calificación:

  • ¿Sí ven? Exclamó la profe. ¿Cómo es posible que un alumno se interese por mejorar, mientras los padres no se preocupan siquiera por hacer seguimiento a su proceso de formación?

Puede que tenga razón la maestra, pero francamente, hay que ver si éstos profesionales, que estudiaron para garantizar la permanencia de sus alumnos en el aula, realmente se preocupan por trascender sobre las realidades que enfrenta cada uno. Hace poco lancé una pregunta a través de Facebook, haciendo referencia al mayor enemigo de la educación en Colombia. Solo había dos opciones de respuesta: A: Sistema Educativo (Profesores) B: Flojera del alumno. Casi de inmediato, llovieron comentarios, al estilo “Plaza de Bolívar”. Provocaba agacharse para esquivar las pedradas que lanzaban en forma de letras. Algunos se lo tomaron muy jocosamente, creyendo que se trababa de un chiste o algo parecido. Ese día iniciaba un nuevo cese de actividades en el “Magisterio”.

Sin ánimo de polemizar

¿A qué voy con todo esto? Precisamente, llamando la atención alrededor de una problemática que es ignorada por completo. Creemos que todo va a solucionarse con lanzar arengas e interrumpir jornadas completas de algo tan sagrado como el estudio. No es que sea tan viejo, pero, en mi época, si alguien perdía una materia era por descuido total, no por culpa del maestro. En la actualidad, ¿se puede afirmar lo mismo? No quiere decir que todos sean malos en su ejercicio.

Lo peor del caso, es que éstos muchachos se acostumbraron a ocupar su tiempo en cosas más interesantes para ellos. No vale la pena dar ejemplos. O, sí. En el caso personal, mis sobrinos descubrieron Free Fire, PUBG Mobile, Charlie Marie, entre otras pendejadas.

En resumen, creo que vale la pena hacer énfasis en la necesidad de crear ambientes que motiven al estudiante a la investigación, a desarrollar todas esas capacidades que poseen, a través del deporte, el arte, la música; a valerse por sí mismos, sin necesidad de acudir al aprendizaje autónomo, o querer convertir en autodidactas a estudiantes con antecedentes de flojera, o, mejor dicho, muchachos sin oportunidad de explotar al máximo su talento.

En ocasiones, muchos estudiantes arremeten contra los profesores, argumentando que presentan bajos niveles, debido a conflictos personales con equis docente. Personalmente, he sido víctima de ese tipo de rencillas, pero suceden por alguna razón.

Teniendo en cuenta éste planteamiento, también es cierto que la mayoría de los padres de familia son indiferentes ante el desempeño de sus hijos en el colegio. Ya sea por su ocupación, exceso de confianza o, incluso, por analfabetismo absoluto, someten a éstos a la peor de las incertidumbres, teniendo en cuenta que un estudiante le gusta tener, aunque sea minúsculo, cierto grado de importancia.

Ahora bien, hay quienes anuncian a través de sus “muros”, la llegada del famoso “Festival de la correa”. Entre otras cosas, ese tema de las “jueteras” después de la entrega de notas es cosa del siglo pasado, al menos es lo que logro percibir. No existe respeto alguno por nada, ni nadie; es decir, los padres se miden ante la incompetencia de sus hijos, al igual que el profesor se tutea con el alumno, etcétera.

“…hay innumerables factores que obligan a que se siga poniendo en tela de juicio la seguridad de los estudiantes”

Pretender, en calidad de ciudadano, hacer ajustes a un sistema que se hunde cada vez más, lo único que genera son problemas. Uno no sabe si realmente haya voluntad entre las partes para dar fin a una crisis tan sentida como la que atraviesa la educación. También es cierto que alrededor del tema hay innumerables factores que obligan a que se siga poniendo en tela de juicio la seguridad de toda esa población, conociendo la situación actual, en materia de orden público.

Respetuosamente, hago un llamado a padres de familia, acudientes y/o acompañantes de los estudiantes, para que hagamos algo al respecto. Valoro mucho el esfuerzo de quienes aman su profesión como docentes, pero es necesario empezar a hacer cambios estructurales en cuanto a la manera en que se están dirigiendo a los estudiantes. En ese sentido, los invito a sobrevivir estos 1.188 días que aún le faltan a su principal verdugo, ese que tanto los aporrea.

Fuentes de verificación:

  1. http://historiasdelmagdalena.blogspot.com/2016/09/en-1935-llegaron-unos-espanoles-el.html
  2. http://www.ofecfuturoscientificos.com/colegios-caucasia.html
  3. http://www.cca.org.mx/profesores/cursos/cep21/modulo_2/rol_maestro.htm